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Buscando la fe de los humanos (Libre)

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Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Lily Zwingli el Sáb Ago 06, 2011 11:50 pm

Silencio. Ni siquiera el viento hacía bailar los velos rasgados que milagrosamente seguían pendiendo en el derruido y otrora templo, el que alguna vez fuera llamado casa de Dios. Todo lo que la pequeña rubia podía ver era una ruinosa sombra de lo que la fe de los humanos les había impulsado a edificar ya siglos atrás, incluso temía el apoyar su palma sobre la puerta para entrar y dañarla; pero deseaba saber. Ya que los ventanales no estaban tan rotos como para permitirle el paso con sus alas, abrió lentamente la puerta con la punta de sus dedos, haciendo crujir los goznes ya resignados a dejar de moverse hasta el fin de los días.

El eco de sus pasos ligeros se hizo oír en la bóveda del edificio, provocando el despertar de las pocas aves que habían hecho de la silente estructura su hogar y acompañando el sonido con el agitar de sus pequeñas alas. Avanzó lenta, examinando con cuidado hasta la más pequeña moldura que aún sobreviviera al paso del tiempo; le intrigaban algunos símbolos que encontraba a su paso, tan distintos y a la vez tan similares a los que solía ver en el cielo, intentaría recordar consultar en sus libros los signos en cuanto regresase para intentar comprender mejor la fe de los humanos que en otra época llevaran sus rezos hasta ese lugar. Volvió a mirar los símbolos y una pequeña sonrisa asomó en su rostro, hasta ahora algo temeroso por explorar ese lugar desconocido y peligroso en soledad. "Tal vez los humanos no estaban tan alejados del Señor", eso fue lo único que pensó antes de encaminarse al altar mayor.

Fue el deshilachado mantel ceremonial, cubierto de polvo y destajado, que cubría la mesa el que la recibió al subir los pocos escalones que elevaban el altar a la vista del resto de la habitación. Aún en algunas secciones podía distinguirse un esbozo de lo que fuera un magnífico bordado, paseó las puntas de sus dedos por el polvoriento diseño desteñido y volvió a sonreír ¿Qué habría inspirado a los humanos a crear eso para simbolizar sus creencias? Pensó un momento, volviendo la mirada hacia las bancas rotas antes de regresar su atención al mantel.

- Podría intentar... el sentir cómo rezaban los humanos - Dijo en un susurro, recogió su blanco vestido y con cuidado se arrodilló frente al altar, sus alas plegadas ya rozando el piso de roca descuidada donde apoyaba directamente la delgada piel de sus rodillas, acomodó el ruedo de su ropa y empezó a rezar en silencio con las manos firmemente aferradas frente a su pecho.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Vash Zwingli el Dom Ago 07, 2011 4:10 pm

Llevaba ya un par de semanas vagando lejos de sus montañas, se había atrevido después de muchas cavilaciones a explorar más allá de su terreno conocido y, después de dejar todo listo en su hogar para que no pasara nada en su ausencia, armado con todo lo que necesitaba para ese viaje pero sin cargarse con un equipaje pesado, bajó de la montaña y empezó a andar a rumbo desconocido, siempre con mapa en mano y un arma cerca, a paso presuroso para tratar de cubrir la mayor cantidad de terreno en poco tiempo y descansando en viejos refugios que sus padres habían dejado, de ese modo se sentía más seguro.

Ese día caminaba buscando algo de comer aunque no le hacía mucha gracia ya que, encontrara lo que encontrara, tendría que limpiarlo, no es que la radiación en la comida lo dañara, pero no le gustaba la idea de comer cosas radioactivas. A la distancia vio una iglesia derruida y se sintió atraído hacia ella, realmente no tenía deseos de entrar así que sacó sus alas y se elevó hasta un ventanal para ver a través de él, prefería la perspectiva elevada a verlo todo desde abajo. Una vez acomodado en el ventanal, ocultó sus alas.

Grande fue su sorpresa al ver un ángel arrodillado como si estuviera rezando, cosa que le parecía muy extraña, siendo ellos tan cercanos a Dios no les veía necesidad de hacer algo tan banal, la observó mejor, no se veía peligrosa pero para él era mejor disparar y luego preguntar, no quería dejarla ir solo porqué su apariencia fuera indefensa así que se quitó el rifle que colgaba de su espalda y apuntó, para no perder el equilibrio se recargó en el marco del ventanal, quitó el seguro... y entonces la pieza de madera donde se sostenía se desprendió de la estructura y se vino abajo, dentro de la iglesia llevándoselo con él que de la impresión no atinó a extender sus alas y evitar la caída de tan poco acostumbrado que estaba a usarlas. Calló ruidosamente entre los cristales, sintiendo como se hería con ellos cuando se quebraron, no soltó el rifle pero el impacto lo hizo dispararse solo y no pudo ver a donde daba la bala.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Lily Zwingli el Dom Ago 07, 2011 8:48 pm

Era frío. No había punto de comparación a la embriagadora calidez que sentía en su pecho cuando agradecía los milagros de Dios cada mañana en el Jardín del Edén. Como si esa luz no pudiera alcanzarla en donde ahora se encontraba, era triste, desesperanzador ¿Sería eso lo que apartó a los humanos del camino del Señor, el que nunca se sintieran realmente cerca de Él? Intentó imprimir más fuerza y devoción a su rezo, pero era inútil: sólo sentía frío. Abandono y frío. Pero no por mucho tiempo, su concentración voló en un instante al percibir que alguien se acercaba al edificio; cada vez más cerca, mas lo que la petrificaba en su lugar era que no podía reconocerla. No era un ángel.

La observaba. Podía percibir la presencia en las inmediaciones del edificio, mas decidió hacer como si nada hubiera pasado; estaba asustada y también intrigada ¿Sería un demonio o mestizo? ¿Un viajero errante o un asesino? ¿Podría regresar a salvo o ya la tenía en la mira? El mismo sitio donde estaba, frente al altar mayor, la hacía un blanco sencillo incluso para un principiante; lo mejor era preparar sus alas para volar tan rápido como pudiera. Se levantó cuidadosamente mas, antes de dar dos pasos escuchó algo desplomarse ruidosamente por las paredes del templo, rompiendo los cristales de un ventanal. Volvió la cabeza de inmediato a ver lo que ocurría cuando un pequeño proyectil metálico rozó ardiendo su mejilla, chamuscando la piel blanca de la joven y casi alcanzando su ala derecha. Se disponía a sanar su rostro cuando, de entre los vidrios rotos, distinguió un cuerpo cuyas heridas ya empezaban a sangrar.

Podía jurar que era a esa persona a quien pertenecía la presencia que la perturbase hasta hacía unos momentos, pero no tenía corazón para huir al Paraíso y dejarle allí a su suerte, inclusive si el arma que veía junto a él era la causante del ardor en su rostro. Avanzó rápidamente y con ligereza hasta él para arrodillarse a su lado, echar sus trenzas hacia atrás y empezar a quitar los cristales de su cuerpo, lucía como alguien joven aunque bueno, ella también y estaba a puertas de los cinco siglos; posó su palma sobre el pecho del rubio e inició la curación, agradecía que las heridas no fueran graves, él estaría bien muy pronto y en caso que se tratara de alguien agresivo, ella aún tendría energía para un veloz escape.

Aprovechó de examinar rápidamente a su paciente con la mirada, obviando su agraviada expresión lucía un rostro bastante agradable y en general no parecía alguien intimidante, mas sus ojos se perdieron en las alas de él, esas que hacía tanto quería ver en persona: rojas como la sangre y a la vez muy sombrías, al estar plegadas no distinguía su tamaño real y al mismo tiempo le asombraba lo distintas que eran la derecha de la izquierda. Completamente absorta en esas alas rojas, mas temía el hablarle a su dueño, por el momento se limitaría a sanarle y salir con vida de allí; por más que le intrigara el motivo que llevase al otro al templo.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Vash Zwingli el Dom Ago 07, 2011 10:47 pm

No podía determinar que le dolía más, si su cuerpo lastimado o su orgullo humillado por un error de principiante, intentó levantarse pero sus heridas le escocieron además de que el golpe no había sido para nada suave, al grado de que había perdido la conciencia durante unos minutos ¿quién había diseñado esas iglesias tan malditamente altas? (por supuesto, ignoraba deliveradamente el hecho de que él eligió subir al alto vitral para observar desde ahí). Soltó una maldición por lo bajo intentando incorporarse, el dolor y la humillación no deberían ser excusa para no levantarse, más a su favor, debía demostrar fortaleza y levantarse.

Y hablando de haber perdido la consciencia ¿que se perdió como para estar sintiendo que sus heridas estaban siendo curadas, había alguien junto a él que al parecer estaba aplicando poderes de curación sobre él; exaltado, giró de inmediato hacia la chica con una expresión fiera en el rostro, apuntándole con el rifle y postura de ataque que se intensificaba con los hilos de sangre cubriéndolo, ignoró el dolor que sentía en sus heridas aún abiertas y el de su cuerpo por la caida.

Ahora que la veía de cerca podía darse cuenta que se trataba de una chica sumamente menuda y sus trenzas solamente le aumentaban el aire de inocencia que le rodeaba, pero no quería confiarse, tan acostumbrado al ataque que no se permitía bajar la guardia ni ante la angelical visión de la inocencia encarnada.

-¿Qué haces? ¿que intensiones tienes? -exigió saber con agresiva voz y, para que no escapara, la tomó con rudeza de un brazo mientras con su otra mano sostenía el rifle, la tenía tan cerca que ni siquiera necesitaba apuntar, seguramente terminaría matándola aunque ella no supusiera un peligro, no se arriesgaría a exponer su existencia al conocimiento de otros ángeles por la boca floja de una muchacha, sobretodo después de que ella ya había visto sus alas, mismas que instintivamente ocultó.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Lily Zwingli el Lun Ago 08, 2011 12:08 am

Eran extrañamente atrayentes, la única parte de ella que no había sido absorbida en la contemplación de esas plumas rojas era la encargada de sanar lo mejor posible los cortes del hombre. Le sintió revolverse un poco frente a ella, como si quisiera incorporarse, pero al segundo desistió; suspiró, era natural después de todo, si miraba hacia el ventanal la caída había sido bastante considerable... incluso daba el tiempo para extender sus alas y evitar estrellarse contra el piso de roca ¿Por qué no habría usado sus alas? Si lo pensaba con cuidado, el hecho de que el joven cayera desde el ventanal significaba que debió volar para subir a él; tal vez estaba distraído y en cierto modo eso la tranquilizó un poco. "Los asesinos no se distraen", le decían los guerreros que curaba en el Cielo.

Mas su paz no duró demasiado. Cuando el arma del rubio le apuntó directamente al pecho dejó de respirar por un momento mas no por eso detuvo su emanación de energía curativa, pasó sus ojos del cañón del rifle hasta encontrarse con el fiero rostro de su paciente; estaba asustada, no podía negarlo aunque quisiera, en su semblante podía leerse la inseguridad pero en cierto modo entendía su reacción. Se suponía que los guerreros del Cielo "eliminaran" a todo el que no luciera plumas blancas en sus alas, era muy probable que ese joven hubiera tenido más de un desagradable encuentro con su gente y la tomase como enemiga al verla; mas volvió a respirar, intentando mantenerse calmada y seguir la sanación para luego huir a todo lo que sus alas dieran.

El agarre la tomó por sorpresa, esa brusquedad y fuerza arrancaron un quejido de su garganta que resonó por la bóveda del templo, y su pulso aceleró en un segundo ante la agresividad que el otro imprimía a su voz; casi como un ladrido, y la bestialidad de su mirada no ayudaba en lo absoluto a tranquilizarla. Temblaba de miedo, incluso sus semiextendidas alas blancas lucían débiles; mas sus ojos seguían viéndose gentiles, aún cuando esa gentileza se mezclara con el temor que la invadía

- So-sólo quería... - Dijo con voz compungida y entrecortada por el temor de desatar más rabia en los ojos furiosos de quien tenía frente a ella - ... sanar s-sus heridas - Su pecho subía y bajaba por la agitación de su respiración e, inconscientemente, subió la mano que tenía libre hasta un corte especialmente profundo en el brazo con el que sostenía el de ella - Por fa-vor... no se agite demasiado o s-sangrará más - Y con eso siguió curando las heridas del rubio, ya no podía escapar y él podía darle el tiro final cuando deseara en esa posición; sólo le quedaba terminar lo que empezó con la serenidad instalada nuevamente en sus ojos.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Vash Zwingli el Vie Ago 12, 2011 1:27 pm

Ocultó sus alas, irritado por la atención que había notado de parte de ella hacia sus extremidades, viéndose ahora como un humano común y corriente (con la obvia excepción de que ya no existían los humanos). Usó el cañón de su rifle para apartar con brusquedad la mano que lo curaba, él podía curarse a sí mismo, no necesitaba la ayuda de nadie y menos de ángeles y demonios, desde que sus padres habían muerto se hizo cargo de sus propias heridas y esas que ahora mostraba (por culpa de su propio descuido) no serían la excepción.

-No necesito la ayuda de alguien como tú -rechazó con desprecio, haciendo incapié en el "tú" para recalcar su repulsión hacia los ángeles que lo cazaban como a un animal salvaje y digno del exterminio. Observó y casi sintió con cruel satisfacción la perturbación de la chica (niña, lucía casi como una niña), le gustaba causar esa sensación en sus enemigos cuando llegaba a enfrentarlos cara a cara, así comprendían, aunque solo fuera en sus últimos momentos de vida, que los mestizos no eran un hueso fácil de roer aunque tuvieran a toda la corte celestial (o demoníaca) tras ellos.

-Para ser una guerrera luces como un corderito asustado -se burló al darse cuenta que su temblor y miedo reflejado en su cara no eran una actuación, realmente estaba aterrada ¿que clase de ángel dejaba a su suerte a una guerrera novata? porqué había deducido que ella era una guerrera, no veía otro motivo por el cual se encontraba en la tierra a menos que fuera el equipo médico del escuadrón como lo fue su padre, y ahora que lo pensaba, y dado que ella intentó curarlo, era más factible la opción de que no sea un ángel enviado a curar guerreros y no a pelear, pero eso tampoco justificaba que la dejaran sola... y mejor dejaba de pensar en eso y se concentraba en el odio que le tenía a los suyos o terminaría comparándola con su padre y su buen corazón.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Lily Zwingli el Dom Ago 14, 2011 1:30 am

Parpadeó un par de veces, sorprendida al sentir el cañón golpear su mano, frenando en seco el flujo de poder curativo; no le había dolido realmente, pero aquel rechazo por parte del herido le hizo sentir tan extraña ¿Era malo el ayudarle siendo que podía y quería hacerlo? ... Hasta que sus dichos le dejaron helada ¿Alguien como ella? Ahora lo comprendía. Descansó la mano golpeada en su falda e inconscientemente guardó sus alas, era algo incómodo al estar habituada a cargar ese peso en la espalda mas era mayor la vergüenza: si, VERGÜENZA, que le causaba el que la aborreciera por lo que su raza significaba para él. Eso sólo le hacía pensar de forma más cercana en las atrocidades que cometerían los soldados de Dios en la Tierra en honor de Su santo nombre, si los guerreros sobrevivientes llegaban tan maltrechos que se daba tardes enteras sanando huesos rotos y terribles heridas no quería ni imaginarse a los "enemigos" que lograban salir con vida de esas peleas. Podía entender su recelo. Y dolía.

Su presencia le daba miedo. Ni siquiera temía tanto por su vida, había tenido siglos para entrenar únicamente sus poderes de sanación y percepción, una bala no era gran cosa; eran sus ojos, su aura y sus ojos que la tenían con los suyos propios intentando contener sus lágrimas por esa pobre alma. Pero no lloró, no quería que él pensara que sentía lástima y se ofendiera más ¿Cuánto habría sufrido para ser capaz de albergar tanta rabia? Estaba segura que, por más que lo intentara, no sería capaz de imaginarlo siquiera. Le pesaba el pecho pensar que era su propia gente la causante de su estado ¿Por qué? Ya no recordaba los siglos que llevaba preguntándose lo mismo, ella siempre sintió mucha piedad hacia los perseguidos desde la primera vez que le hablaron de su existencia, los mestizos no tenían la culpa de nada y ahora que tenía uno justo frente a ella que no dudaría un segundo en balearla se llenaba aún más de tristeza.

Se ruborizó algo apenada por la alusión, sí que debía lucir más indefensa de lo normal, pero negó su burla con la cabeza lentamente — N-no... no podría ser soldada — Susurró con la mirada baja, llevando la mano apartada a su rostro y sanando en un instante la herida que el arma le provocara un rato atrás sin dejar el menor rastro ¿Ella, una guerrera? Esa idea no podía entrar en su cabeza, no tendría corazón para tomar una vida — Soy sólo una humilde sanadora — Volvió a dirigirle la mirada, ya un poco más compuesta, no deseaba molestarle más con su presencia; tal vez había llegado hasta allí por un asunto importante y ella era un inconveniente. Podría regresar otro día y en esa ocasión sí sería prudente como para escapar en cuanto percibiera la más mínima presencia ajena, pero ahora debía liberarse y escapar.

— Discúlpeme por importunarle, yo... yo ya me iba — Dijo y, en un instante, el brazo que era presa del agarre del joven se transformó en una delgada patita blanca que pudo desprenderse del agarre; la niña había tomado la forma de un pequeño conejo, y tras un pequeño brinco para alejarse un poco regresó a su forma anterior. Con el ventanal roto que el rubio había dejado podía salir volando rápidamente, porque si era verdad que era incapaz de alzar una espada contra otra criatura viviente, la casi vertiginosa velocidad que alcanzaba en los cielos más de una vez le había salvado de ser destajada y, si no fuese un pecado, era algo de lo que podría estar orgullosa.

— Será mejor que regrese otro día, necesito seguir... — Dijo en voz baja pero audible para sí misma, desplegando sus alas para elevarse con gracia por la bóveda de la iglesia y alcanzando con las puntas de sus pies el borde de donde hubiera un vitral, volviéndose a verle por última vez en lo que la luz del sol que brillaba desde el exterior arrancaba reflejos de sus plumas y trenzas. Le sonrió de forma casi comprensiva, si él no quería nada con los ángeles ella le dejaría tranquilo; se concentró por un momento en su habilidad de percepción y no encontró a extraño alguno en kilómetros a la redonda, estaría bien — Y descuide, nadie sabrá que usted está aquí, lo prometo —
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Vash Zwingli el Miér Ago 17, 2011 1:17 pm

Entonces sus suposiciones estaban ciertas y se enfrentaba con nada más que una ángel de curación... bueno, "enfrentar" no sería la palabra correcta para explicar su situación actual, más bien sería... encontrar, sí, se encontraba con un ángel de curación, una que no sería capaz de hacerle daño si es que estaba siendo sincera, tampoco podía confiar en que se quedaría callada, después de todo era un ángel y su trabajo era asegurarse de limpiar la tierra de seres impuros como él.

De pronto su mano se cerró entorno a una diminuta patita de conejo y su presa se escabulló de su agarré, intentó atraparlo, no le costaría trabajo en óptimas condiciones pero sus dolores producto de las heridas que había impedido ser sanadas le entorpecieron los movimientos y la chica de pronto había reaparecido y se había elevado hasta el ventanal por dónde él había caído, tratar de alcanzarla en vuelo no sería buena idea, no era ágil con sus alas y solo se arriesgaría a ser detectado por sus compañeros así que solo alzó su rifle y le apuntó hacia uno de sus puntos vitales, pero algo dentro de sí le impedía tomar la vida de esa chica, no entendía que era pero en un último momento desvió la escopeta y disparó directo a una de sus blancas alas. Después tomó uno de los manteles cercanos, aunque roídos y descoloridos, aún tenían suficiente materia prima y pudo transformarlo rápidamente en una cuerda anudada para lazar, y eso hizo precisamente con un ágil movimiento, la arrojó hacía la chica con intensiones de atraparla, jalándola hacia su persona, directo a sus brazos para aferrarla con fuerza y que no pudiera escapar.

-¿Realmente crees que me arriesgaría a que te vayas? ¿crees que confiaría en tu palabra y que no divulgarás mi existencia con cualquiera de tus compañeros asesino? si es así me tomas por un tonto... -la miró con suma dureza y acusación, pero después se le suavizó un poco la expresión por una determinada pero sin dejar de mirarla con desprecio- eso mismo puedo hacer yo, obligarte a decirme donde están tus compañeros, así podré librar estas tierras de su amenaza -le confesó con crueldad, pocas veces se permitía la convivencia con otro ángel o demonio y siempre era para acabar con su vida de manera cercana o porqué se encontraran en una pelea cuerpo a cuerpo, sin embargo, la idea de usarla le había llegado repentinamente, realmente no estaba mal aunque no era su estilo pero al menos así la mantendría con vida hasta deshacerse de ese extraño sentimiento que le impedía matarla.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Lily Zwingli el Miér Ago 17, 2011 11:07 pm

Su grito de dolor, corto y agudo, hizo eco en toda la bóveda de la iglesia. La ardiente bala había dado de lleno en su ala izquierda y el abundante flujo de sangre de la joven no se hizo esperar, manchando de carmesí su níveo plumaje. Estuvo a punto de caer del marco de la ventana al perder pie por encogerse de dolor, curvando su espalda y apoyando una mano en su rodilla; nunca había experimentado algo así en sus casi quinientos años de vida. Las pocas veces anteriores que había descendido a la Tierra siempre había sido acompañada de un escolta y con la única misión de sanar guerreros demasiado heridos para regresar al Cielo por sí mismos, es verdad que más de una vez había percibido una presencia extraña antes que su acompañante le gritase que regresara un instante antes que algún misterioso animal furibundo se abalanzara sobre ellos y había sido bastante descuidada en sus primeros años como para ser alcanzada por una garra o colmillo que si bien habían sido dolorosos jamás habían alcanzado sus alas. Podría ser esa la causa de la punzada de dolor que la recorría, eran mucho más delicadas de lo que imaginaba.

Apretando fuertemente los párpados y dejando caer un par de lágrimas, intentó olvidar el dolor por un momento y concentrar su aura sanadora alrededor de la bala, con suerte podría detener la hemorragia y quitar la bala a medida que reconstruía sus propios tejidos. Pero no tuvo tiempo. La soga se ciñó firmemente a su cuerpo y cayó en picada con el jalón, apenas y sí pudo usar su ala sana para lograr dar pie en el suelo antes de ir a parar a un nuevo y más fuerte agarre de quien la amarrara. Era intimidante el verlo a los ojos. Los gritos del hombre hacían zumbar sus oídos.

— No diga eso, por favor... La única tonta en este templo he sido yo por pensar que usted me creería sin protestar — Las lágrimas bajaban lentamente por sus mejillas. Cada vez el peso en su pecho se hacía más insostenible, increíblemente su voz no se quebraba para responderle a pesar de la tristeza y el dolor físico que la aquejaban. Que ingenua, que tonta se sentía ¿Realmente pensaba que él podría confiar en sus palabras habiéndole dejado totalmente claro el repudio que ella y su raza le inspiraban? Ahora también la soga empezaba a magullar su piel delgada, forzándola a apretar los dientes para reprimir el gesto de molestia en su rostro cuando escuchó lo último, dejándola algo desconcertada.

— ¿Compañeros? — La confusión era totalmente legible en su rostro — Le suplico me crea cuando le digo que he llegado sola hasta este lugar y por mis propios motivos... Pero deme un momento para revisar, por favor — Con eso cerró sus ojos y empezó a buscar, unos diez kilómetros a la redonda le parecía prudente aunque también la cansaría un poco. Ahora no tendría energía para sanarse por completo, pero tal vez sería capaz de detener la hemorragia antes de necesitar un descanso. Su cuerpo perdió algo de fuerza dentro del agarre de su captor antes de abrir los ojos. No había encontrado ser alguno en toda esa distancia. Por una parte era una pésima noticia, estaba completamente a merced de lo que el rubio dispusiera, la posibilidad de zafarse de la soga y salir volando era mínima e incluso si lo lograra estaba segura que el hombre no dudaría en herir su otra ala también y darle el tiro de gracia con facilidad; sin embargo tampoco hubiese querido que apareciera alguien en las cercanías y los encontrara, sabía que de ser un demonio ambos estarían condenados y en al caso de un ángel ella estaría a salvo pero matarían al otro de forma especialmente dolorosa por haberla herido. Ningún panorama era muy alentador. Bueno, ya era un hecho que su destino estaba en manos del capricho del joven mestizo y Lily no guardaría rencor alguno contra él por la decisión que tomara, aún por haberla hecho gritar de dolor no olvidaba la piedad que sentía hacia los horrores que él debió vivir.

— No hay nadie... en diez kilómetros, no puedo encontrar a nadie. — Dijo cabizbaja por el cansancio, no tenía fuerza para sanar la herida, al parecer más grave de lo que creía, y sería mejor esconder sus alas para proteger la herida durante su sanación natural hasta que lograra descansar. Intentó guardarlas para dejar de sangrar pero al instante soltó un quejido de dolor, el ardor de la bala alojada en ella sólo se intensificó aunque parecía ser que su cicatrización había frenado un poco el sangrado; de cualquier forma su vista se nubló, haciendo acopio de la poca energía que le quedaba para mantenerse tan firme y despierta como podía, mas no sabía cuánto tiempo lograría aguantar.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Vash Zwingli el Miér Ago 31, 2011 11:01 am

No se dejó suavizar por el evidente sufrimiento de la chica, le parecía muy poco comparado con lo que él había vivido en su corta vida, seguía convencido de que su actitud y apariencia sumisas y amables no eran mas que una fachada para engañarlo y luego dar cuenta de su existencia a los suyos para que lo persiguieran, todos los ángeles eran iguales (bueno, con excepción de su padre, pensaba en su fuero interno): sanguinarios con ansías de acabar con todo lo que consideraban incorrecto a los ojos santos de su inflexibo dios que solo permitió la existencia de los mestizos para tener un pretexto de destrucción porqué ¿que clase de dios permitiría una existencia prohibida como la suya?

-Basta ya -la calló con algo parecido al fastidio en la voz, no le creía y no le creería, pero tenerla herida no le convenía ni le gustaba, otros ángeles o demonios podrían seguir el rastro de la sangre y quizás hasta hayan escuchado su grito así que debían moverse, la movió un poco de posición para poder colocar su mano en la herida del ala y procedió a curarla, al cabo de unos instantes el tintineo de la bala al caer al suelo luego de salir de la emplumada extremidad fue el indicativo de que había terminado, la sujetó con más fuerza para evitar que escapara- ahora guarda este estorbo -le ordenó refiriéndose a las alas y luego concentró su mirada en la bala, haciéndola estallar y convirtiéndola en polvo, luego hizo lo mismo con los restos de sangre esparcidos por el lugar, tanto suya como de ella, haciéndolos estallar junto con un poco de las superficies donde se encontraban para que se evaporaran y no dejaran rastros de ellos.

Una vez que terminó con todo eso, se acomodó correctamente el rifle en su espalda sin soltarla y avanzó hacia la salida del lugar, dio un vistazo rápido afuera antes de salir, él no podía sentir las presencias de otros seres así que era muy cauteloso cuando andaba de un lado a otro por la tierra. Salió corriendo con velocidad de la iglesia, muy cerca tenía un refugio así que lo único que necesitaba era llegar ahí y afortunadamente era muy veloz.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Lily Zwingli el Jue Sep 08, 2011 10:02 pm

Ni siquiera prestó atención a la orden del otro. Estaba suficientemente cansada y adolorida como para no seguir hablando de cualquier forma y tampoco tenía algo más que comunicarle, prefirió concentrar la poca energía que le quedaba en no quedarse dormida; al parecer no había sido buena idea el quedarse despierta la noche anterior en el campo deleitándose con el delicado fulgor de las estrellas y observando los destellos que la luz lunar arrancaba de su propia piel ya bastante blanca, haciéndola lucir casi plateada: incluso se reía al pensar en eso, le recordaba a un monumento de blanco marfil que solía ver en el Cielo y era presa del mismo efecto cada noche perfectamente despejada. Le gustaba observar el firmamento siempre impoluto en el Paraíso, mas el apreciarlo desde la Tierra tenía un sabor diferente, especial; inclusive se atrevía a pensar que aquella imperfecta forma en que la luz de las estrellas llegaba hasta allí las hacía incluso más hermosas. A tal punto se había perdido en su contemplación que sólo se percató de su falta de sueño al notar el sol despuntando al alba, ante lo cual sólo suspiró resignada por seguir perdiendo la noción del tiempo sin importar cuántos años pasaran y se dispuso a cantar un himno como hacía cada amanecer desde hacía ya doscientos cuarenta y ocho años sin falta. Luego de eso había resuelto no dormir, explorar un poco más y terminar su expedición de dos días antes del atardecer. Todo había sido muy tranquilo, no había percibido a nadie en los alrededores y sintió que la gracia de Dios le sonreía cuando sus pasos la guiaron hasta ese templo; podría aprender tanto de lo que pudiera encontrar allí antes de volver al Cielo y descansar.

Pero no. Su ala izquierda estaba generosamente teñida por su propia sangre y la bala alojada en su interior ardía al punto que no era capaz de guardar su extremidad, había menguado las fuerzas que le quedaban hasta casi el punto de agotamiento en sanar los cortes más profundos de su ahora captor y en asegurar un área de terreno bastante más amplia de lo común, tenía sueño lo que le dificultaba mantenerse atenta a lo que pasaba y para colmo de males ahora estaba amarrada y sujeta a lo que fuera que se le ocurriera hacer con ella al otro rubio. ¡Había sido tan estúpida, tendría que haber escapado de allí apenas percibió su presencia en los alrededores! Pero ya no tenía tiempo para lamentaciones, la consecuencia de su estupidez sería pagada en ese instante. En silencio total las lágrimas seguían bajando por su rostro, trazando brillantes senderos a lo largo de sus mejillas; el nudo en su garganta le imploraba dejar ir un sollozo mas siguió callada, no deseaba que él pensara que intentaba darle lástima. Ahora esperaría lo que el hombre decidiera, sólo le hubiese gustado saber un poco más o incluso haber recordado un solo instante de cuando fuera humana.

La poca tranquilidad que reunía fue reemplazada de inmediato por una total confusión en cuanto el joven la movió y sanó sus heridas, no fue hasta que escuchó el tintineo del proyectil cayendo sobre el piso que detuvo la avalancha de preguntas que abarrotaban su cabeza del estilo "¿Podía usar energías de sanación?¿Cómo lo había aprendido?" Pero por sobre todo "¿Por qué se molestaba en aliviar su dolor?". — Dankeschön... digo, muchas gracias — Apenas musitó mientras obedientemente guardaba sus alas. Aún si el de ojos verdes planeaba algo peor para ella después le estaba agradecida por ayudarle y decidió obedecerle ¿Qué más podía perder? Sin considerar que por su natural docilidad le sería incluso más extraño el intentar pelear porque la soltara o ser grosera sabiendo que no tenía posibilidad de escaparse: era lo mejor no causarle disgustos y ser agradecida.

El silente llanto había cesado. Se erizó al escuchar las explosiones y sus ojos se abrieron más al ver cómo la bala que estuviera en su ala se hacía polvo. Definitivamente había tomado una buena decisión al ser obediente. Y simplemente se dejó llevar por su captor, dando una última mirada al interior del derruido templo: le gustaría volver pero eso sólo el tiempo y el rubio lo dirían. El sol de la tarde deslumbró sus ojos verdes, forzándola a cerrar con fuerza sus párpados hasta acostumbrarse a la luz. Ahora lo único que deseaba saber era, más allá de a dónde la llevaba, el qué haría con ella; la inquietaba que no hubiese acabado con ella en el acto y únicamente podía esperar. Interiormente dirigió una plegaria al Altísimo mientras era conducida a lo desconocido.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Vash Zwingli el Lun Sep 26, 2011 10:21 pm

Continuó corriendo sin detenerse y sin bajar la velocidad pero tratando de ser lo más silencioso posible para no ser detectado, ignoraba que existieran ángeles y demonios capaces de percibir presencias y habría podido descubrirlo de no ser por que estaba decidido a no creer en nada de lo que decía su pequeña cautiva, de hecho, la ignoró durante todo el camino, prefiriendo concentrarse en tardar lo menos posible en llegar al refugio.

Poco a poco, empezó a escucharse el sonido del agua corriendo y tras subir una colina se reveló un río, no era muy caudaloso pero si largo, su inicio y fin se perdían en las lejanías, la maleza crecía libremente a lo largo del río. Aminoró la marcha conforme se acercaban hasta llegar a unos arbustos en particular donde tuvo que reacomodar a la ángel para liberar una de sus manos y tantear el suelo hasta que jaló una trampilla, revelando un oscuro hueco que, a la luz del sol, mostraba unas largas escaleras, debido a la posición no se podía ver el final pero se introdujo ahí sin mayor problema más que el sostener a la chica y a la trampilla al mismo tiempo. Una vez dentro los dos, cerró el hueco y quedaron sumidos en la oscuridad, pero Vash descendió sin problemas, ya conocía el lugar y muy bien. Era un refugio que sus padres habían encontrado y habilitado antes de que su hijo naciera y lo instruyeron bien sobre como buscarlo y usarlo.

Debajo del caudal del río, escondido, se encontraba un molino que, al girar movido por la corriente, alimentaba una batería con suficiente capacidad para proporcionar energía eléctrica al refugio que además almacenaba la energía cuando no se estaba usando, así aunque el río se secara o el agua disminuyera no habría problemas de energía.

Llegó al final de las escaleras y de nuevo tanteo frente a ellos revelando que había un obstáculo en el camino. Justo frente a ellos, en el centro del cuando no se estaba usando, así aunque el río se secara o el agua disminuyera no habría problemas de energía.

Llegó al final de las escaleras y de nuevo tanteo frente a ellos revelando que había un obstáculo en el camino. Justo frente a ellos, en el centro del "camino" se iluminó un teclado que mostraba los números del 0 al 9, el alfabeto y algunas teclas con opciones, sobre ellos había una pequeña pantalla donde se podía leer la frase "introduzca contraseña", movió de nuevo a la ángel para que no mirar, tecleó la combinación y el botón de "camino" se iluminó un teclado que mostraba los números del 0 al 9, el alfabeto y algunas teclas con opciones, sobre ellos había una pequeña pantalla donde se podía leer la frase "introduzca contraseña", movió de nuevo a la ángel para que no mirar, tecleó la combinación y el botón de verificación, de inmediato una luz verde en la pantalla indicó que la contraseña era correcta y Vash sólo empujó la puerta, misma que cedió sin problemas. El interior lucía oscuro pero de un momento a otro se iluminó de manera automática con luz artificial, ya sabía que eso pasaría así que verificación, de inmediato una luz verde en la pantalla indicó que la contraseña era correcta y Vash sólo empujó la puerta, misma que cedió sin problemas. El interior lucía oscuro pero de un momento a otro se iluminó de manera automática con luz artificial, ya sabía que eso pasaría así que cerró los ojos a tiempo para no ser deslumbrado, soltó la puerta y esta se cerró, sellándose.

A primera vista el lugar lucía como una casa pequeña, más bien como un departamento, frente a ellos se encontraba una pequeña sala, apenas de dos sillones de una y dos plazas, la depositó en el doble, sin liberados de sus ataduras a modo de prevención y se sentó en el otro, mirándola fija y seriamente.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Lily Zwingli el Jue Oct 06, 2011 8:55 pm

Sólo podía sentir el golpe de la brisa que azotaba su piel por la velocidad que llevaba su captor, tan cansada estaba que prefirió cerrar los ojos y hacerse a la idea de que el agarre era suficientemente cómodo para dejar a su cuerpo reposar pero sin quedarse dormida. Lograba oír el veloz compás del corazón del hombre, tan frenético como su dueño atravezaba el campo. No le veía necesidad a apresurarse tanto, sabía a la perfección que no se alzaba un alma en varios kilómetros, pero igualmente ya se había resignado a que su captor no creería una sola palabra que saliera de sus labios; lo más sensato era aprovechar de recuperar fuerzas en lo que durase el trayecto, ya al llegar a destino podría tener una mejor idea de lo que el hombre planeaba hacer con ella.

Dejó que sus oídos fueran su única conexión con lo que ocurría a su alrededor, haciendo a un lado la firmeza de la amarra que presionaba su piel delgada y seguramente ya dejaba una huella roja sobre ella; sólo oía el cantar del viento a medida que avanzaban y era en cierto modo incluso relajante. Gracias al mismo pudo percatarse de cómo, paulatinamente, el paso del joven disminuía su ímpetu a la par que se hacía sentir el murmullo del agua en las cercanías, conciliador, aún cuando no pudo disfrutarlo a placer al ser bruscamente "reacomodada" en el brazo de su captor mientras el aroma de la hierba arriscaba su nariz ¿Estaría buscando algo ? Tal vez ya estaban cerca de donde sea que el rubio la llevaba, pero no pudo confundirse más cuando sus párpados fueron velados por la oscuridad y ya no pudo oír el aire silbar por sus oídos.

Mantuvo sus ojos cerrados, ahora le eran menos útiles aún al hallarse sin un solo rayo de luz que le guiara, aunque al parecer eso no era problema alguno para el otro quien avanzaba sin dudar. El silencio y el frío que la rodeaban la hacían pensar en alguna estructura fortificada o una catacumba como las que aparecían en algunos de los escritos que solía revisar ¿Acaso aún existían construcciones así en la Tierra? Era algo muy interesante, se preguntaba cómo era posible que lugares así se mantuvieran funcionando luego de lo que había ocurrido, definitivamente el ingenio que demostraron los humanos en su época nunca dejaba de sorprenderla. Hubiese seguido imaginando cómo habían los humanos creado algo así de no ser porque su captor, quien había detenido su andar, volvió a acomodarla como si ella fuese una muñeca inanimada, sólo logró notar un débil resplandor verdoso colarse a través de la piel de sus párpados antes de oír unos ligeros golpecitos que no logró identificar y sentir al hombre reanudar la marcha; al parecer se trataba de algún tipo de entrada de seguridad.

La luz de la estancia le obligó a cerrar los ojos aún más fuertemente de lo que ya estaban, era deslumbrante mas no sentía un calor que emanara de la fuente, seguramente era alguna iluminación artificial de la creada con tecnología humana pues no recordaba algo así en el Paraíso. Sólo abrió los ojos, con suma parsimonia, al sentir que el joven soltaba su cuerpo y ahora yacía sobre una superficie suave; con cuidado miró a su alrededor, dándose cuenta que se encontraba sobre un sillón en una sencilla sala. Dio un respiro de tranquilidad, al parecer no moriría aún, hasta que encontró sus propios ojos con la mirada de su captor firme sobre ella; tragó pesado, sólo Dios sabría en qué cosas estaría pensando el rubio, después de todo algún motivo tendría para dejarla vivir y tomarse la molestia de cargar con ella hasta ese lugar. Y con lo molesto que le vio cuando se enteró que ella era un ángel dudaba seriamente que capturar siervos del Señor fuese una actividad regular para él. ¿O acaso ella le había resultado tan desagradable que deseaba acabar con ella de alguna forma especial?

Con lentitud se incorporó hasta quedar adecuadamente apoyada en el sillón y poder verle más directamente. El estómago le dolía por la inquietud y sentía su pulso subir hasta más allá de las nubes: necesitaba mitigar esa incertidumbre aunque fuese sólo un poco, si iba a ser asesinada deseaba saberlo de una vez y dejar de imaginar tantas cosas terribles. Tomó una bocanada de aire para hallar aunque fuese un poco de calma al temblor que amenazaba con invadir su cuerpo y preguntarle a su captor con un hilo de voz. — ¿Va a matarme, señor? —
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Vash Zwingli el Dom Oct 23, 2011 11:40 pm

No quitó su mirada fija de ella durante un rato, así que fue testigo de como abría los ojos, se acomodó en el sillón e inspeccionó el lugar con un aire que le recordó a una cría animal (una sana, agregó en su mente), como si estuviera analizando donde se encontraba y se preguntó que tanto de lo que había en ese refugio conocía, después de todo, ignoraba completamente que tantas diferencias había entre la vida celestial y la terrenal, aunque por las cosas que su padre Ulrich le llegó a contar, se hacía una idea de que tantas desigualdades podía haber, se imaginaba el cielo como un lugar de costumbre mas bien antiguas... al menos en comparación a lo que él estaba acostumbrado, hablando de tecnología, pensaba que aquellos seres no necesitaban de tantas ventajas tecnológicas.

-Debería matarte -respondió con aplastantes sinceridad-, es lo que siempre hago con los... tuyos -continuó y se reclinó en el sillón, mirándola con superioridad- así elimino las amenazas... pero en esta ocasión... decidí dejarte con vida... así me diras donde están los otros... o los cazaré cuando te busquen -no se lo diría, pero tenía la zona acordonada con un sistema de vigilancia, a través de una suave alarma podía detectar cuando algún ser de determinado tamaño entraba a su territorio y gracias a las cámaras podía ver si se trataba de un animal, ángel, mestizo o demonio.

La verdad era que por algún motivo, no sentía ninguna motivación en matarla, es decir... siempre que veía a un ángel o a un demonio su alma e instintos de supervivencia saltaban y se disponía de inmediato a acabar con la amenaza, pero con ella no le pasaba así, aunque al momento de verla por primera vez sintió esa apuración por acabar con su vida, ahora por alguna razón no sentía ese impulso, por algún motivo ya no quería acabar con su vida pero sabía que tenía que hacerlo para no correr riesgos, sin embargo debía encontrar de nuevo su motivación o sentiría que estaba matando a un ser inocente.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Lily Zwingli el Mar Nov 08, 2011 3:32 pm

Aún conteniendo el temblor de su cuerpo, escuchó con toda atención la respuesta del hombre hasta el final y suspiró; el nudo en su estómago se sintió deshacer al entender por fin la razón de que ella siguiera con vida: así que deseaba un pajarito cantor que delatara a sus inexistentes compañeros o en su defecto una carnada. Casi se sorprendió de su propia tranquilidad por no preocuparse tanto del hecho de que su captor seguramente la mataría cuando ya no le fuese útil, pero ¿qué podía decir? En el templo ya se había resignado a que el joven no había escuchado absolutamente nada de lo que ella dijo, ya le había dejado claro que estaba sola e inclusive rastreado el lugar en un radio ridículamente amplio para asegurarse que sus palabras fueran ciertas; le daba la impresión que incluso quería hacerla mentir para oír una confesión de su boca, pero ella no era capaz de hacer algo así. Bajó la mirada algo triste aún, sabiendo que por más que insistiera en su versión no le creería, y respondió con toda sinceridad.

— Por favor, no insista, joven. Es verdad lo que le dije en el templo: vine a la Tierra sola y por mis propios medios — La acongojaba aún ese desprecio que sentía emanaba el rubio hacia ella, como si fuese un ser sucio que contaminaba su aire. Pero si debía morir en sus manos lo haría con la dicha de haber sido una digna sierva de Dios hasta dejar ir su último aliento. No importaba si él no daba crédito a sus palabras, mantendría firme su verdad hasta el final: levantó la cabeza y volvió a verle a los ojos, seguían intimidándole, pero su convicción de estar siendo correcta llevó serenidad a su propia mirada. — Y tampoco le mentí al decir que no había ser alguno en los alrededores. Nadie vendrá por mí. Yo no digo mentiras pues nos alejan de la Gracia de Dios —

Incluso se permitió esbozar una pequeñísima sonrisa dulce con su última frase al sentir que esa misma gracia aún estaba con ella. Y de cualquier modo no era capaz de sentir rencor alguno contra el ojiverde, detrás de la ira siempre había sufrimiento ¿Verdad? Si realmente fuese una mala persona nunca hubiese dudado en matarla cuando le disparó, mucho menos molestarse en sanarla por completo. Al final la víctima nunca había sido ella misma, podría ser que el mismo Altísimo fuese quien la pusiera allí en ese momento en la iglesia, el instante exacto para que sus caminos se cruzaran; y ese pensamiento le llevó tranquilidad. Mantuvo su expresión calma cuando volvió a hablar con voz ya más dulce y reposada. — Por favor haga lo que estime conveniente. Y si puedo serle útil en algo le ruego me lo haga saber —
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Vash Zwingli el Miér Nov 09, 2011 11:04 am

Enarcó una ceja, ella se veía sumamente tranquila ante sus palabras, era una chica extraña, parecía resignada a su futuro, nunca había visto un ángel así... aunque la verdad sería decir que nunca había convivido con un ángel (además de su papá Ulrich) como para determinar que estuviera actuando de acuerdo en contra a lo común en un ángel, eso sin contar con que, como había notado antes, era demasiado pequeña y menuda como para que la dejaran ir a la tierra, seguramente era por sus habilidades de curación que acompañaba a los guerreros pero a menos que tuviera alguna habilidad ofensiva no la dejarían vagar por ahí sola, es por ello que estaba convencido que seguramente ya habría ángeles buscándola.

-Deja de jugar conmigo -le espetó con molestia, levantándose y caminando lentamente, acechándola- luces demasiado débil como para andar sola por la Tierra -no pudo evitar imprimir un dejo de desprecio en sus palabras- a menos que tengas habilidades para la batalla y estés esperando para atacarme -debería hacer algo para prevenir ataques de su parte pero primero debía hacerse una idea de lo que podía hacer.

Cada vez se convencía más de su rareza, sacrificada y entregada, si bien eran cualidades que los ángeles pregonaban tener (y que hasta en la biblia las decían) había tenido demasiadas malas experiencias con ángeles como para confiar en que esas cualidades fueran verdaderas, al contrario, podía contar todas las razones por las que sabía a los ángeles como todo lo contrario a buenos y sacrificados, eran crueles asesinos que no dudarían en acabar con aquello que creyeran incorrecto aún si se trataba de niños o seres débiles incapaces de defenderse.

-La Gracia de Dios... -repitió con veneno en la voz, con el rencor que sentía ante ese "ser supremo" que quería acabar con su existencia- no me hables de algo tan hipócrita -endureció sus facciones hasta formar una mueca de ira y rencor- ¿te preocupas que por mentir te demerites ante sus ojos? ¿y vienes a decírselo a quien ha sido despreciado por él y cuyo único crimen fue nacer? ¿ese es tu amado señor? ¿el que no le importa sacrificar a sus "adorados" ángeles para gobernar el mundo? ¿el que permite la existencia de seres prohibidos solo para ordenar su eliminación? ¡¿esa es la gracia de dios?! -cuestionó haciendo espavientos con las manos, no le importaba condenarse por blasfemar contra el que se decía creador de todo lo que veía, ya vivía en la condena de haber nacido mestizo y despreciado por los tres mundos.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Lily Zwingli el Sáb Nov 19, 2011 10:29 pm

— No sólo el ardor de la batalla es capaz de conducir a un ángel fuera del Paraíso. Yo sólo deseaba recorrer y descubrir ¿Es acaso tan malo querer conocer lo que hay más allá? — Su rostro sereno permaneció impasible, siguiendo con la mirada al hombre que dejaba su sitial: acercándose a ella como haría un depredador con una cría indefensa. Lo sentía como si en cualquier momento él fuese a sacar un cuchillo y rebanarle el cuello, amenazándola con la mirada para que "dejara de jugar". Podría tratarse de la terquedad propia de la juventud que lo llevaba a insistir tanto en un tema cuya respuesta estaba resuelta desde el principio, al menos según ella.

— Tal vez piense que soy egoísta, pero no es que mentir me haga menos a los ojos del Señor. Pero no sería capaz de honrarle y cantar a su nombre de faltar a la verdad, me sentiría sucia — Pronunció esa frase con total resolución antes de regresar al silencio y respirar profundamente, sentía que al decir eso lo único que lograría sería molestar a su captor aún más, pero aquel pensamiento brotó de su boca con tal naturalidad que le pareció hipócrita el intentar frenarlo.

Y así se quedó callada hasta que el otro terminara de hablar. Podía sentir cómo toda su ira emanaba directo hacia ella, inclusive esa presencia que detectaba desde antes que se encontrasen frente a frente en el templo se veía cambiar, modelándose con la fuerza de aquel odio y le dolía; no podía resistir ver aquella miseria aún cuando intentaba mantenerse lo más tranquila posible al pensar que era la voluntad de Dios la que le había llevado frente al joven. Y sin sollozar dejó que unas lágrimas brotasen de sus ojos para lamentar aquel enojo antes de volver a alzar la voz con suavidad. — Y creo que la Gracia de Dios no es el deseo de poder, pero sí es el motivo por el cual los guerreros del Cielo han optado por arriesgar sus vidas en esta batalla sin sentido... Aunque no debería permitirme emitir ese juicio, no soy quien para hacerlo — Desvió ligeramente la mirada y se sonrojó un poco por la vergüenza al emitir ese último comentario, había sido muy impropio de su parte, pero ya estaba dicho y ella no decía mentiras; así que volvió a tomar un respiro y ver a los ojos al rubio.

— La Gracia de Dios es lo que nos hace libres. Él, en su inmenso amor, nos ha dado la conciencia y libertad de tomar nuestras propias decisiones asumiendo las consecuencias de estas; los mismos ángeles del Cielo eligen si desean consagrar su vida a la batalla. Cierto es que Dios nos ha dictado sus deseos a los que nosotros los ángeles no debemos cuestionar pues su sabiduría es grande y somos muy pequeños e ignorantes para comprender sus designios... — Suspiró al meditar sus palabras y darse cuenta que era verdad: como seres tan insignificantes y ciegos que eran, tanto los ángeles como los mismos mestizos y demonios; todos igual de incapaces de ver más allá de su propia nariz. Pero al mismo tiempo pensaba que eso los hacía especiales y le gustaba pensar que algún día podrían ver el resultado del plan divino y disfrutarlo. Y por eso era que les habían brindado la conciencia. — Pero de querer ejercer absoluto poder nunca nos habría regalado la voluntad propia. Sería mucho más sencillo que sus hijos nacieran... ¿Cómo es que decían los humanos? ... ¡Ah, si! Programados y ciegamente obedecieran. Sin sentimientos que nos hicieran reconsiderar el porqué sucede todo esto. Es por eso que mi corazón alaba al Señor, porque me permite sentir y amar —

Ya el camino que las pocas lágrimas que la ojiverde había derramado estaba seco sobre sus mejillas, mas su mirada aún conservaba algo de ese brillo húmedo que dejara su pequeño y callado llanto. Pero sus mismas palabras le habían calmado, no se sentía tan apabullada por el aura iracunda del rubio; había alcanzado tal punto que incluso se permitió sonreír para su captor y decir algo imprudente pero que sentía de corazón — Tal vez sea un pecado que diga esto, pero creo sinceramente que alguien como usted pueda existir es un milagro —
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Vash Zwingli el Miér Ene 25, 2012 12:53 pm

Estaba a punto de perder los estribos, esa niña se la pasaba alabando al ser que más odiaba en este mundo y le hacía enfadar sobremanera, si no la había matado ya era porqué aún tenía esperanza de obtener alguna información de ella o usárla de carnada para atraer peligrosos ángeles y acabar con ellos, según como veía las cosas, entre menos ángeles y demonios existieran más segura sería la vida en la Tierra ¡que se quedaran en sus mundos! ¡aquí nadie los necesitaba! la Tierra estaría mucho mejor sin todos ellos que con sus peleas retrazaban el proceso de curación de la Tierra, si solo estuvieran ahí los mestizos el mundo sería un lugar esplendoroso pero no, ellos llegaban a quemar lo poco que se había regenerado y a manchar los suelos con sangre mestiza.

-Escucha -la tomó del cuello de la ropa y la hizo levantarse bruscamente, mirándola con una expresión iracunda- me están cansando todas las tonterías que dices, así que mejor cierra esa boca tuya o... -pero no pudo terminar su amenaza, en ese momento se escuchó una especie de alarma, no era estridente pero en cuanto la escuchó soltó al ángel y se dirigió a la pared, donde había varios monitores, los revisó hasta dar con uno en particular y, tras apretar un botón, la imagen de ahí se mostró en una pantalla más grande que había encima de ellos.

La alarma reaccionó por la presencia extraña en el perímetro que rodeaba el refugio del rubio y en la pantalla se mostraron un par de seres, no llevaban las alas expuestas así que no pudo determinar si eran ángeles o demonios, pero uno de ellos llevaba arrastrando de los cabellos el cuerpo de una persona que sí tenía expuestas las alas: rojas.

Soltó una maldición y a toda velocidad salió del refugio para encontrarse con ellos, sin preocuparse por apagar la pantalla o por dejar al ángel ahí, de todos modos aunque se transformara en conejo no podría salir de ahí una vez cerrada la puerta.
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Lily Zwingli el Mar Mar 05, 2013 11:26 pm

El súbito agarre del joven sobre su delicado vestido le arrancó de cuajo del estado de armonía en que se había sumergido. Sus pies quedaron suspendidos en el aire y los bordes del cuello de su ropa presionaban fuertemente contra la piel. Ahogó un gritito de sorpresa al ser alzada sólo para encontrarse con el furibundo semblante del rubio, le escuchó en siencio sintiéndose algo temblorosa al hallarse tan irremediablemente vulnerable ante el aura de peligro que este desprendía; posiblemente ya le estaba llegando la hora de volver a ser una con el Padre celestial.

Y aquel extraño sonido retumbó en toda la habitación, apenas sí se dio cuenta cuando el chico perdió todo interés en su amenaza y le dejó caer sonoramente sobre el sillón, golpeándose la cabeza contra el borde del mismo. Se sentía desorientada ¿Qué era ese sonido? No se parecía a nada que hubiese oído en el paraíso o el mundo terrenal ¿Qué significaría al ser capaz de atraer de inmediato toda atención de su captor? Se quedó recostada y sin moverse viendo al hombre que le daba la espalda y miraba la pared, no alcanzaba a divisar lo que sea que fuera tan interesante en ese punto pero no perdió vista de cómo se enervaba y salía del cuarto como un vendaval, dejándola encerrada tras de si. Algo estaba pasando y esa pared podría darle una pista, pero desde donde estaba no tenía una buena panorámica de lo que buscaba. Se tomó un par de segundos para liberarse de las amarras que ya le entumecían los brazos, transformándose una vez más en un pequeño conejo y nuevamente a su apariencia de niña, dando tímidos pasos hacia el lugar donde antes se encontrara el rubio y quedó atónita.

Las imágenes que se proyectaban en esos... ¿aparatos? eran algo que jamás había visto, no por su contenido sino por la tecnología que conllevaban, tal vez se trataba de conocimientos humanos que fueran rescatados o el propio chico había desarrollado los dispositivos; eran impresionantes. Sacudió su cabeza para salir del shock y concentrarse en lo que mostraban las pantallas, cubriendo su boca con sus manos para contener su horror mientras sus aún adormecidas piernas cedían bajo ella, acabando la joven de rodillas ante la imagen de dos figuras misteriosas y alas ocultas, uno de ellos jalando de los cabellos el cuerpo de un tercero cuyas alas sangre yacían maltrechas sobre su espalda. Su garganta se volvió un nudo y sintió rápidamente cómo algunas lágrimas se apresuraban por acudir a sus ojos. Era totalmente conciente de que cosas así sucedían casi a diario alrededor de todo el mundo terrenal acorde a los relatos de los guerreros, pero jamás fallaba en horrorizarse ante tamaña crueldad.

Sin embargo, observando con más cuidado se percató en que algo le molestaba en ese cuadro. Quienes arrastraban al pobre ser no le parecían conocidos y eso en sí mismo era algo extraño, siendo una sanadora con varios siglos de experiencia era que conocía aunque fuese de vista a muchísimos, por no decir a casi todos, miembros de los escuadrones de exploración y avanzada al recibirlos para darles tratamiento; incluso la forma de caminar que tenían y el que se dieran la licencia de arrastrar a alguien de los cabellos de esa forma, aún siendo un "enemigo", no dejaba de molestarle ¿Realmente serían ángeles? A través de esa imagen no podía decirlo, pero al menos ella no lo creía; tal vez eran negras las plumas que escondían aquellas figuras.

Su molestia y otras teorías que empezaba a barajar volaron por los aires al reparar en un minúsculo detalle que hizo iluminar su rostro: los dedos del mestizo se habían movido, apenas un poco, pero con la suficiente coordinación motora para elevar sus esperanzas de que siguiera con vida. — Alabada sea la misericordia del Señor que es vida — Dijo en un susurro, pero aún había un problema ¿Qué pasaría con él? Sus captores seguramente se darían cuenta y lo ultimarían de la forma más atroz antes que ella siquiera parpadeara, sólo podía un milagro arrancarle de la sombra de la muerte; su pecho pesaba en impotencia, ella misma no podía escapar de su propia prisión y menos aún podía hacer algo por aquel indefenso... pero ella tenía fe en los milagros. Oraría porque la gracia fuera con él, uniendo sus manos y entonando con todo su corazón un himno de solemne paz.


Et in terra pax hominibus...
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

Mensaje por Vash Zwingli el Lun Mayo 06, 2013 12:17 pm

Llevaba su escopeta con él, esperaba que eso bastara para lo que tenía que hacer. Desconocía la identidad de aquellos que arrastraban a la víctima pero le tenía sin cuidado, igual los mataría.

Una vez en la superficie no le costó ubicarse sobre a donde se encontraban sus próximas presas, sin embargo en esa área no había lugar donde ocultarse mas que algunos arbustos así que se acercó sigilosamente y cuando pudo divisarlos se ocultó pecho tierra entre los arbustos. Se arrastró un poco para encontrar un buen lugar donde apuntarles, afortunadamente el sol estaba en lo alto y no se le dificultaba la visión.

Apuntó a la cabeza de aquel que arrastraba al híbrido y disparó, ni siquiera les dio tiempo de reaccionar, casi de inmediato el ser cayó muerto debido al impacto de bala, bien, eso era lo fácil, pero al ver que el otro ser extendía unas negras alas y alzaba el vuelo se dio cuenta que venía lo difícil.

Giró hasta quedar recostado boca arriba y entrecerró los ojos para aminorar el daño de la luz del sol, abrazando la escopeta contra su cuerpo, apenas podía ver el borrón que era el demonio pero éste si lo vio y se lanzó contra él, gracias a eso Vash pudo disparar sin apuntar correctamente y brincar a un lado esquivando al demonio por unos centímetros. Se puso de pie y empezó con el demonio una lucha cuerpo a cuerpo, pero Vash estaba algo débil luego de sus heridas en la iglesia, aunque ya estaba curado.

No contó con que el demonio además usara sus poderes, arrojándolo de manera sobrenatural varios metros en el aire, al caer se le salió el aire y no pudo evitar que el demonio se le viniera encima. Sintió un pie ajeno presionarle en el pecho, impidiéndole jalar aire suficiente, el demonio se burlaba de él. Vash se concentró en las ropas ropas del demonio y la hizo explotar, no pudo ser una explosión potente pero al menos alejó al demonio de él. Se levantó aún medio aturdido por la falta de aire pero tomó una piedra del suelo y la convirtió en una punta afilada, arrojándose sobre el demonio lo hizo caer y le encajó la punta en la garganta con fuerza, sosteniendo al demonio con su peso para que no se levantara. Él luchó pero perdió sus fuerza, haciendo asquerosos ruidos tratando de jalar aire pero ahogándose con su propia sangre que salía a borbotones hasta que luego de algunos espasmos quedó muerto.

Se tomó un momento para recuperar el aliento y se acercó al híbrido herido, de cerca se dio cuenta que era una mujer, tenía las topas maltratadas y heridas visibles por todos lados, no se había levantado, le miraba suplicantemente.

-
Mátame... por favor mátame -le suplicó empezando a llorar. Vash utilizó sus poderes de curación para inspeccionar el daño, tenía muchos huesos rotos, ambas piernas incluidas, eso explicaría porque no se movió de donde estaba, pero lo peor fue cuando se dio cuenta que los malditos abusaron de ella, quien sabe que horrores tuvo que sufrir a manos de ese par de demonios. No, no podía obligarla a vivir con ese trauma.

Fue a buscar su escopeta y la cargó con las balas que llevaba colgadas en el cinturón, apuntó a la cabeza de ella, que le sonrió con agradecimiento, cerrando los ojos.

-Descansa en paz -le deseó y jaló el gatillo, la sangre brincó salpicándolo, aunque ya estaba sucio con la sangre del demonio. La tomó en brazos luego de colgarse la escopeta en la espalda y se dirigió de nuevo a su guarida, al menos le proporcionaría un entierro digno.
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Vash Zwingli
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Re: Buscando la fe de los humanos (Libre)

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